Refranero para todo
“ - Sí, mañana tengo examen del teórico otra vez -decía Juan a su mejor amigo Fidel, sentados en un deteriorado banco de metal oxidado, en el parque del barrio-. Ya suspendí las otras dos, así que espero que a la tercera sea la vencida.
- A ver si es verdad, y apruebas macho -comentó Fidel intentando dar ánimos pero, con un tonillo burlón-, porque eres el único que sigue con el tema después de dos intentos. De todas formas, ten cuidado; también se suele decir que no hay dos sin tres.
- Ya, pero esta vez le estoy dedicando mucho tiempo y me encuentro mejor preparado; por si no lo sabías, a quién madruga Dios le ayuda.
- Venga hombre, no me vengas con tonterías -respondió Fidel lleno de ironía alzando ambos brazos como si fuese a dar una Misa-. Te recuerdo, muy a mi pesar, que no por mucho madrugar, amanece más temprano. Lo que tenga que ser, será, tío.
- Bueno, pero ¿qué clase de amigo eres? -preguntó Juan sonriente mientras, con ambas manos, cogía del cuello a su amigo y lo zamarreaba “amigablemente”-. Te voy a dar para el pelo, mal amigo, aguafiestas…
- ¡Ahg! “Suélgtame” Perro ladrador, poco mordedor, ja, ja, ja…”
Y es que tenemos de todo y para todos los gustos: refranes y dichos pesimistas, optimistas, conformistas… Según nos interese, podemos usar el que más nos convenga, y nos quedamos tan panchos. La mayoría de los refranes, encierran el saber popular de todos los tiempos y dichos, innegablemente acertados y con una enseñanza o moraleja detrás. Sin embargo, para una misma situación, existen refranes totalmente antónimos, entonces, ¿para qué sirven? ¿Es un invento de la Psiquiatría prehistórica para ayudarnos a superar nuestros problemas? ¿Los más listos se lo inventaban para parecer aún más listos o conseguir favores? ¿O simplemente es que somos así de tontos?
Aquí os facilito un pequeño estudio sobre los Orígenes de los Refranes (es interesante).
Para otro día, escenificaré algún refrán o dicho, para explicar o dar a conocer su origen ¿vale?