Wednesday, March 7, 2007

Mis películas de Ciencia Ficción

 

  “Se encontraron un día en el cine, después de varios años sin verse. Eran amigos de la infancia y habían compartido un sin fin de aficiones y aventuras.

   - ¡Hombre, gordo! -exclamó Miguel esbozando una amplia sonrisa-. ¿Cómo estas, tío?

   - ¡Miguel! ¡Cuánto tiempo! -replicó Juan gratamente sorprendido y abriendo los brazos para darle un arrumaco- Oye, lo de gordo sobra; hace mucho tiempo que perdí unos kilitos, ¿o no me ves?

   - Bueno, es la costumbre. La verdad es que tienes una figura estupenda -dijo mirándole de arriba a abajo-. Yo sin embargo, he puesto algo de peso. Hemos cambiado las tornas, ja, ja.

   - No es para tanto, Miguel. Y bien, ¿qué haces por aquí?

   - He venido con mi familia para ver una “peli” infantil. Ya sabes, ahora nuestros gustos están en segundo plano.

   - Yo vengo a lo mismo -respondió Juan con cierta resignación-. A nuestros hijos no les falta ya de nada. No sé si sabrán valorar las cosas como nosotros las hemos valorado. ¿Te acuerdas de nuestras “pelis” favoritas y cuando yo iba a tu casa a verlas en la tele y nos poníamos ciegos de pipas? ¿Y cuando pasábamos las tardes haciendo dibujos de los monstruos, platillos y robots en paisajes extraterrestres raros? Eran estupendas. Nos gustaban mucho las de ciencia ficción. A mi, me siguen encantando. Tengo varias en video.

   - Es cierto -apuntilló Miguel con la expresión de un chiquillo el día de Reyes Magos-. Cómo disfrutábamos con La guerra de los Mundos, Ultimátum a la Tierra, El Increíble Hombre Menguante, Planeta Prohibido… Ya no se hacen películas así.

   - Hay algunas modernas que están muy bien -dijo Juan-. Tienes que reconocer que son incluso mejores que las clásicas; mira por ejemplo Matrix. De todas formas, es indudable que aquellas historias en blanco y negro tenían algo. Yo también tengo varias de ellas en video y dvd; otras no las encuentro en el mercado y sin embargo, no tengo ninguna de las nuevas, salvo que me la hayan regalado.”

 

Ultimátum a la Tierra (1951)

   Estos dos amigos perdieron la noción del tiempo hablando sin tregua entusiasmados, hasta que sus olvidadas esposas los avisaron de que llegaban tarde y los bajaron de las nubes. Hubiesen estado horas recordando anécdotas y puede que hasta terminaran dibujando a aquel recordado bicho que sólo existe en su imaginación y al que ambos dieron forma (en ocasiones, en las películas clásicas estabas todo el rato en suspense, para terminar no viendo al monstruo en ningún momento).

   Pero eran inigualables, fantásticas, frescas, te hacían soñar como ninguna otra lo ha conseguido posteriormente. Tal vez sea, porque éramos más jóvenes y veíamos las cosas de otro modo, porque sabíamos menos de las cosas y todo era más intrigante, porque sentíamos de otro modo, porque no había tanto de todo como ahora y estabas menos saturado…

   Sea como fuere, esas películas permanecerán felizmente grabadas en mi recuerdo.

 

Posted by Reyber in 12:36:11 | Permalink | Comments (1) »