Thursday, May 24, 2007

Cosas que hacer

 

   Si alguien me visita con cierta regularidad (aunque mis estadísticas no son muy buenas), habrá observado, tal vez, con algo de desconcierto, que llevo sin publicar nada nuevo desde el 5 de mayo. No ha pasado tanto tiempo, desde luego, pero reconozco que no es habitual en este mundillo de blogueros, estar más de una semana en blanco.

   En mi caso, estoy pasando por una etapa importante de mi vida, con decisiones relevantes que afectarán a mi futuro y al de mi familia, y todo ello, ocupa mi mente en demasía, es lógico. Aparte, son cuestiones, que siendo presumiblemente de final feliz, conllevan un riesgo, unos enfrentamientos, una tensión que produce desgaste (por no hablar de la dichosa alergia, que empieza a mostrarse implacable, puntual a su cita anual).

   Aún así, espero retomar adecuadamente “mis obligaciones”, que para algo las he asumido; procurando no personalizar o reflejar mi vida en mis escritos, no es mi intención. Me gusta más la fantasía, la ficción, soñar…

   Por esto también, es recomendable dar algo de tiempo a la vida real, a que se componga, se reconstruya sobre unos cimientos que ya eran sólidos y robustos. Volver a forjar ese porvenir que se ha desviado de su camino, casi sin darse cuenta. Reconducirlo a la misma senda, que no es mala, y que lleva a un correcto destino prefijado. No hay que cambiar de carretera, simplemente han habido desprendimientos por la lluvia, pero al final de ese mismo camino, continua esperando inmóvil y ansioso, el pueblo de la felicidad y la armonía.

   Si no has encontrado tu camino, no esperes y hazlo; te ayudará a alcanzar tus metas.

 

Posted by Reyber at 12:15:08 | Permalink | Comments (1) »

Friday, May 4, 2007

¿Dignidad perdida?

  

  Cuando era “más” pequeño tenía unos enormes problemas y disputas, los que teníamos todos: que si mi grillo es más grande que el tuyo; que si el vecino del quinto tiene una pelota de reglamento; que si tu bici no frena de adelante y la mía sí… Llegábamos hasta a las manos en ocasiones (yo en dos que recuerde); y nuestra lucha era la más digna y valerosa del mundo (estaba en juego el honor de mi grillo).

   Esa impetuosa forma de defender tus cosas, de vivir la vida… no creo que se pierda con el ineludible paso de los años, pero sí es posible que se atenúe, o que sea más reflexiva, meditada… con más sentido común. Lógico, por otra parte.

   Ahora, con algo más de pellejo y barriga, y gracias a que eres más razonable y menos vehemente, sabes evitar la disputa, dar otros valores y medidas… pensar, tal vez en demasía, en los efectos colaterales de tus decisiones, actos o actitudes, y así, callar ante la injusticia de tu jefe, ante el fresco que se cuela delante de ti después de largo rato en una interminable cola, ante el que te cobra de más en un velador atestado…

   Sí, de vez en cuando, me gustaría volver a esa infancia donde no tenía más responsabilidad que salvaguardar mi honor (y el de mi grillo).

   Y puede que lo haga, sí, de vez en cuando.

 

Posted by Reyber at 16:39:45 | Permalink | Comments (2)