Domingo 29 de Avril de 2007

Animal de compañía

 

     "- ¡Mamá, mamá! -gritaba exaltada la pequeña Raquel cuando pasaban junto a la tienda de animales del bullicioso centro comercial.

   Tiraba de la madre con una fuerza descomunal para su edad. Aquella, para no tener que luchar tanto, termina sucumbiendo a los deseos de su insistente hija.

   - Bueno, bueno, pero ya te he dicho muchas veces que no vamos a comprar nada. Sólo un minuto.

   Era la misma historia de siempre, como un rito obligado, como un ineludible peaje por ir a la cotidiana compra y claro, tanto va el cántaro a la fuente que... Lógicamente, la madre cayó en las redes que con tanta habilidad y paciencia trenzó Raquel aunque, con mucho criterio, logró imponer sus condiciones: "Nada de perros, gatos, ni bichos grandes; y tú te encargas de todo". Terminó por comprar una diminuta tortuga caribeña (isla paradisíaca y comida incluida). La niña era la más feliz del mundo, durante días los ojos le brillaban como si fuese la mágica noche de reyes; le daba de comer, jugaba con ella, le puso de nombre Pepita, le cambiaba el agua... Pero la madre sabía desde un principio lo que pasaría tiempo después. Tardó un poco más de lo esperado, pero finalmente llegó el momento de la trágica decisión.

   - A ver Raquel, te lo he dicho infinidad de veces -decía la madre-. No le das de comer a Pepita y ayer le tuve que cambiar el agua, que estaba negra y apestaba. Hasta aquí hemos llegado. Mañana estamos llevándola a un centro de animales para que la cuiden y no hay más que hablar.

   - ¡No, mamá! ¡Yo me encargo de ella! -suplicaba llorando Raquel (no era la primera vez). En el fondo, y a pesar del dolor que sentía ante la inevitable pérdida de su compañera, sabía que mamá tenía razón, y que había descuidado sin remedio la atención a su deseada mascota.

   Al día siguiente, entre los apenados llantos de Raquel y la evidente tristeza también de su madre, dejaron en buenas manos a Pepita. Ahora viviría mejor, rodeada de los suyos en un estanque acondicionado especialmente para su especie, en un parque de la ciudad."

 

   Y es que ¿quién no cae a la tentación ante la pertinacia de un hijo? Todos debemos tener una mayor conciencia, y aunque sea duro, si sabemos que no vamos a cuidar sin plazos y convenientemente a cualquier animal que adquiramos, mejor dejémoslo. La culpa también la tienen los que, por hacer negocio, inundan el mercado de raros animales "domésticos" que no poseen ningún futuro en nuestras casas y que, en muchas ocasiones, terminan muriendo en un mundo que les es extraño.

 

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Miércoles 18 de Avril de 2007

De Sevilla (y Betis) al cielo

 

   "- ¡Pásala, tío! ¡Estoy solo! -pedía a gritos Eduardo a su compañero y amigo Pedro.

   - ¡Ahí va! -respondió este, dándole un certero pase.

   Recogió en veloz carrera la pelota con su pie izquierdo avanzando unos metros hacia la portería contraria. Justo al llegar a la frontal del área grande, y ante la oposición de un aguerrido defensor, logró soltar su derecha como el látigo de un domador de fieras circense; la meta parecía encoger por momentos; el balón salió disparado por los aires haciendo una ligera parábola, todos los jugadores se quedaron mirando su trayectoria. El portero reaccionó unas décimas de segundo tarde, y saltó con todas sus fuerzas estirando su cuerpo y sin pensar en otra cosa que no fuese atajar el endiablo vuelo de aquel objeto esférico que amenazaba con colarse por la misma escuadra.

   - ¡Gol! ¡Gol! -gritaron entusiasmados todos los del equipo.

   Efectivamente, el guardameta no pudo impedir el tanto, y quedó tendido en la polvorienta tierra, desconsolado.

   Los jugadores corrían a abrazarse, formando una piña humana, al tiempo que el árbitro del partido hacía sonar su silbato tres veces indicando el final del choque.

   Eduardo y Pedro, Pedro y Eduardo, eran amigos de toda la vida; se felicitaron del triunfo y con los brazos por encima del hombro del otro, se marcharon juntos camino de sus casas para hacer los deberes de matemáticas."

 

   Ambos ya crecieron, y mantienen su amistad de siempre. Están casados, tienen hijos... y se ven de vez en cuando para tomar algo. Uno es bético y el otro sevillista, sin embargo, han ido juntos al fútbol en muchas ocasiones y para ver indistintamente a un equipo o al contrario, y tienen su rivalidad desde luego, pero por encima de la misma, esta su amistad. Y no alcanzan a entender en demasía los enfrentamientos entre hinchas, e incluso directivas. ¡Que ejemplo el de las directivas!

   Por la amistad, la educación, el respeto, la deportividad... por el fútbol.

 

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Lunes 02 de Avril de 2007

De difícil lectura

 

   Es agradable disponer de un tiempo sosegado para disfrutar de un buen libro. Y no en la cama, como hacen muchos, cuando acaba la jornada y el cuerpo ya no te pide más que descanso. A mí me gusta leer de día y con la tamizada luz natural de la tarde entrando por mi balcón. Me recuerda esos buenos ratos que pasaba leyendo cómics, en los que me abstraía por completo de todo a mi alrededor, hasta el punto de no escuchar a mi madre llamándome para la merienda, ni sentir si el teléfono sonaba, ni notaba el intenso aroma del Cola Cao.

   Por leer, he leído incluso antiguas novelas del Oeste donde no había entretenidas viñetas ni dibujos; todo era texto como en un libro o novela normal para adultos, y aún así, también me gustaba y enganchaba, como si me metieran en un cuarto aislado. Enlazaba una página con la siguiente y hasta que no llegaba al final, no paraba.

   Sin embargo, existen escritores consagrados y premiados internacionalmente, de reconocido prestigio, cuyas novelas son, a mi entender, absolutamente insufribles. Mezclan escenas y personajes que no tienen ninguna relevancia en el desarrollo de la historia, salen una vez y desaparecen, se narran hechos intrascendentes y sucesos estrambóticos, historias sin mayor interés... y pierdes continuamente el hilo, sencillamente, porque no existe. ¿Se trata de paja para engordar la novela? ¿Es que el autor no se acuerda de lo que escribió días atrás? ¿Es que se valora más la cantidad que la calidad?

   Me he encontrado con auténticos bodrios que me han resultado imposibles de terminar. Normalmente, basta leer las primeras páginas para saber la calidad literaria del autor, y si pretende cuidar el principio para engordar y descuidar después o simplemente es malo. Ocurre como en los álbumes de música: hay un tema estrella bien compuesto y arreglado y el resto del disco es para rellenar. Hay escritores que ni siquiera eso. Desde el principio resulta una lectura difícil de masticar y digerir, y sin embargo, no tienen mala crítica y logran vivir de la literatura. ¿Porqué la gente no suele ser objetiva? ¿Porqué existe tanta hipocresía?

   Como no quiero hablar gratuitamente, y a riesgo de caer en confrontación con otras opiniones, y con el mayor de mis respetos a un autor que ha conseguido éxitos que otros muchos sólo pueden soñar, pondré un ejemplo: Gabriel García Márquez. ¿Quién no lo conoce? Premio Nobel de Literatura en 1.982. Jamás he logrado terminar de leer ningún libro suyo. Si no han leído nada de él, inténtenlo con Crónica de una muerte anunciada. Y que cada uno saque sus propias conclusiones.

   Sobre gustos...

 

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Viernes 02 de Marzo de 2007

Violencia en...

   Sí, como sevillano y ser humano, estoy triste por los hechos acaecidos en el último partido de Copa del Rey de fútbol entre Betis y Sevilla.

    Sí, hay que ser inconsciente para tirar cualquier objeto al campo, un campo donde aún siguen acudiendo padres con sus hijos.

   Sí, cobardes que se escudan en la muchedumbre para dar rienda suelta a instintos ya olvidados por personas de superior calado intelectual y cultural.

   Sí, gentes sin seso, con retraso y atrofia cerebral grave; gente no evolucionada que se convertirá en el nuevo eslabón perdido de la futura sociedad del saber, capaces de sentirse ofendidos por terceros que desconocen por completo, y actuar en forma desmedida y atroz, como si estuviese en peligro la integridad propia o de su familia.

   Sí, idiotas redomados que salvan diariamente al mundo en las tabernas, o en las reuniones de patio de colegio. Que suelen ser dos, o cuatro... y en ocasiones, cientos. Porque no fue un hecho aislado, se tiraron cientos de objetos desde diferentes partes del estadio y es que, al fútbol, cada vez más, asiste esa minoría de energúmenos.

   Sí, un encuentro terminará por convertirse en un foro de vándalos, desplazando a los verdaderos aficionados, que se conformarán con escuchar a su equipo por la radio.

   No, no es un problema de este ni de ningún otro deporte, es un problema mucho más profundo, de la sociedad, de los métodos de enseñanza tan permisivos, de unas leyes que defienden más al agresor que a la victima, de condenas que no se cumplen, de que te cueste el dinero defender tus derechos aún ganando el pleito... Estos indeseables tiran una botella en un estadio, a través de la ventanilla del coche, se ríen de un anciano que se cae, se pasan los semáforos...

  Sí, es un problema de la sociedad.

 

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Lunes 19 de Febrero de 2007

La mentira de los anglicismos

 

"  Esa reunión de socios era muy importante, se decidía, nada más y nada menos, que la denominación de la empresa.

   - El nombre debe tener fuerza, mucha fuerza -dijo Raúl, el de mayor edad de los presentes.

   - Sí, pero demás, debe ser demostrativo de nuestra actividad -comentó el canoso y cuarentón Javier desde un extremo de la ovalada mesa de reuniones donde departían.- El cliente debe saber a qué se dedica la empresa, con sólo leer su nombre.

   - ¡Yo me inclino por "Direct Cake"! -exclamó el impetuoso David, el más joven del clan-. Es corto, tiene fuerza y da la impresión de gran empresa que...

   - Pero David -interrumpió Raúl-, ¿porqué utilizar un nombre en inglés? ¿Acaso nuestro idioma no tiene palabras para definirnos? Nosotros tenemos nociones de ese idioma, pero habría mucha gente que no lo entendería.

   - Eso no importa -respondió muy seguro-. La gente identifica un nombre con un producto y no hace falta que sepan lo que quiere decir. Mira empresas de éxito como "Beep" que vende ordenadores, o "Pull and Bear" de ropa..., y son empresas españolas, pero el nombre les da caché. Todo lo que sea en inglés gusta a la gente y hace negocio. Incluso en la vida cotidiana, no dejamos de usar palabras foráneas como nuestras: footing; zapping; manager...

   Finalmente, se procedió a una votación entre varias opciones, y se inclinaron por el "Direct Cake". Meses después abrieron la primera tienda y continuaron con su expansión por todo el territorio nacional."

 

   Estos empresarios llevaron a cabo su idea, y lograron abrir decenas de pastelerías con servicio a domicilio. ¿Acaso no hubieran triunfado de la misma forma con un nombre español? Yo creo que también, y puede que incluso les hubiese ido aún mejor (No lo podemos saber a estas alturas ¿verdad?).

   En todo caso, no puedo estar en contra de las positivas influencias exteriores en nuestro rico lenguaje para su mayor gloria pero, si estoy en contra del abuso, sobre todo, de palabras inglesas, porque para mí es como hincar la rodilla ante el vencedor. Nuestro Español ha perdido la batalla hace muchos años en la lucha por convertirse en el idioma de referencia mundial; y la culpa es en gran parte nuestra. Lejos de ser ególatras, nos hemos menospreciado sin piedad, dando superior valor a lo ajeno y más excelencia a palabras que muchos desconocemos.

   A veces, no sabes si paseas por Madrid o estás de tiendas en Londres, por no hablar de los anuncios de televisión.

   ¿Porqué somos tan estúpidos? No tengo mucha confianza en que esto cambie, así que viviré con ello, aunque a título personal, siempre intento no usar anglicismos en mis frases y evitar comercios y artículos que no estén plenamente en español (cosa harto difícil).

   Es mi granito de arena en defensa de mi cultura.

 

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Lunes 22 de Enero de 2007

Pon ¿deporte? en tu vida

 

   "...la derrota del Madrid, ha supuesto una nueva crisis. El entrenador esta siendo discutido y el Presidente afirma que nadie cuestiona al "mister"; pero lo cierto es que ya surgen nuevos nombres para sustituir..." decía el presentador de ¿deportes? del telediario del mediodía. Y es con diferencia el bloque más visto de los informativos de cualquier cadena de radio, televisión o prensa. "...un entrenamiento que tuvo como protagonistas a Pérez y a Miguel, quienes en un lance del partidillo, tuvieron un encontronazo que por poco no acaba en pelea con..." comentaba otro presentador al día siguiente. Y al posterior, en otro sitio escuchabas: "...llovió durante unos minutos y los jugadores tuvieron que ir al vestuario mientras descampaba; luego continuaron con el entrenamiento y los jugadores bromearon sobre algún chiste que contó la estrella Ramírez y...". Y seguimos escuchando "...debido a su resfriado, González se quedó en la banda sin entrenar; vemos como gastó hasta cuatro pañuelos de papel en tan sólo un minuto y...".

   Pero no son hechos aislados, son diarios y repetitivos hasta la saciedad, y lo más grave: estas son las únicas noticias deportivas que se transmiten, cuando tú, ingenuo de ti, esperabas el resultado de la Selección Española de Waterpolo en el mundial de Nápoles o ver la entrega de la medalla de oro como Campeón de Europa a nuestro mejor karateca. Y es que ya ni siquiera se habla de fútbol, incluso ni del Madrid y ni del Barca; se habla de los pañuelitos que gastó Mengano.

   Las ruedas de prensa de los jugadores me recuerdan al programa que había antes en la tele donde salían niños describiendo cosas (los profesionales de la prensa, tampoco se salvan):

   - Tras la derrota de hoy, estaréis disgustados -pregunta un avispado "periodista" (o al menos eso dice la acreditación que cuelga de su cuello)

    - Sí, bueno, esta claro que sí ¿no? -responde convencidísimo el deportista de élite, intentando dejarse ver entre las botellas de agua, la maraña de enormes micrófonos, la Mahou y la Coca Cola.

   - Eres el "pichichi" de la Liga y hoy has marcado otro gol, ¿estás contento? -insistía de nuevo el sagaz "profesional de la prensa", dando una vuelta de tuerca más a sus preguntas para intentar coger en un renuncio al futbolista.

   - Pues sí, ¿no? Pero bueno, esta claro que lo importante es el equipo ¿no? -contestó la emergente estrella saliendo airosa del interrogatorio.

   Después, cambias de canal por si puedes ver algo sobre noticias reales de deportes, ¿y qué te encuentras? Sí, efectivamente, la misma rueda de prensa, con los mismos protagonistas pero, eso sí, tomadas las imágenes desde el otro rincón de la sala. Quieras que no, algo cambia esto las cosas.

   A mí me gusta el fútbol más que cualquier otro deporte pero, debo reconocer que cada vez veo menos noticias deportivas, porque han dejado de tener interés informativo para convertirse en un malhadado culebrón sin fin.

 

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Sábado 20 de Enero de 2007

Ir a la moda

 

"  - Pues yo no sé qué ponerme, Laura -comentaba Alicia por teléfono a su amiga y sufridora de aventuras y desventuras urbanas-. Desde que me invitaron a la boda, estoy dándole vueltas a la cabeza y al armario y nada.

   - No te desesperes. Yo me he comprado un vestido azul cobalto precioso, con zapatos y bolso a juego. ¿No has visto las revistas? El azul cobalto es lo que se lleva esta temporada; los escaparates no tienen otra cosa, así que no te compliques, guapa. Yo tenía algo de este color pero, lo tiré hace un par de años porque no se llevaba para nada, fíjate que bien me hubiera venido ahora.

   - Es verdad: el azul y el negro es lo que se lleva. Yo también lo he visto. En la última entrega de los Oscars llevaba un modelo así la actriz Margot Reed, ¿te acuerdas?

   Pasaron ambas casi una hora al teléfono hablando del tema y de otras cosas más. La boda era de una compañera del trabajo y estaba al caer. Y lo que dialogaban no estaba exento de verdad. Paseabas por las calles y todo estaba inundado de azul cobalto y negro: vestidos, zapatos, bolsos, bisutería... hasta los anuncios de la publicidad estática mostraban sus consejos envueltos en esos colores (esa publicidad que exponen en los innumerables grandes postes que están por todas partes y que ¿están prohibidos?).

   El día de la boda, los invitados fueron llegando al lugar del enlace.

   - Mira, mira esa señora -murmuraba Alicia a su amiga intentado disimular mientras señalaba con la mirada-. Esta vestida de azul cobalto, como nosotras. Qué desastre.

   - Mira allí -susurraba ahora Laura indicando con su codo en otra dirección-. Otra de azul cobalto, y además, el vestido que lleva es igual que el mío. Qué horror. Escondámonos, venga.

   Al tiempo que intentaban camuflarse entre las figuras de santos que había dentro de la iglesia, se les acercó una mujer envuelta con finas telas azul cobalto con el ánimo de saludarlas.

   - ¡Hola, chicas! Qué guapas estáis. No os he visto antes, ¿Qué tal?

   - ¡Ah! Hola -dijo Alicia mirando con complicidad a Laura-. Pues estábamos fuera hace un segundo; como hay tanta gente, pues claro.

   - Sí, es verdad -apostilló Laura con una sonrisa forzada-. Tú también estás muy guapa con ese vestido ¿azul verdoso?

   - No. Es azul cobalto, el color que se lleva. ¿Vuestro tono no es cobalto?

   "Horror, temor y pavor" pensaban ambas. "Esta fingiendo no saber de qué color es nuestro vestido para no admitir que va igual y salir del paso".

   La verdad es que la boda parecía una reunión de alumnos uniformados de un colegio privado; sólo la novia destacaba por algo más que su obvio protagonismo: ¡Vestía de un color distinto a las demás!"

   Los hombres lo tenemos más fácil que las mujeres, hay que reconocerlo, seguramente por nuestra naturaleza despreocupada por los detalles. Todos vamos con traje oscuro y corbata y nadie se extraña, ni siquiera somos capaces de darnos cuenta de si otro lleva el mismo traje (tampoco nos importa); no obstante, ellas compran revistas, se preocupan de estar guapas, les interesa más las vidas de terceros y cómo visten y viven. Y no pretendo criticar eso, todo lo contrario pero, en muchas ocasiones, los hombres por darnos igual y las mujeres por tener exceso de celo, caemos constantemente en la globalidad impersonal de nuestros tiempos.

   Creo que deberíamos ser un poco más críticos con las modas, y no caer en el consumismo (que es la única finalidad perseguida). Es curioso y contradictorio pensar que la gente vaya a la moda por querer estar a la última, por destacar, por demostrar que se es moderna y con buen gusto y, sin embargo, estar cayendo al mismo tiempo en la trampa de "la compra", dejando de lado la propia personalidad y terminando por no destacar en absoluto.

   Al contrario de lo que decía Bruce Lee, que tan de "moda" se ha puesto, yo te digo que no seas agua para adaptarte al botijo, es mejor ser el botijo.

   Sé tú mismo, amigo; el agua mejor te la bebes bien fresquita.

 

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Martes 09 de Enero de 2007

El premio literario

 

"  - Llevo más de 10 años escribiendo y jamás he conseguido ningún premio, a pesar de haberme presentado en varios concursos de diversa importancia -comentaba Raúl a su buen amigo Miguel, sentados alrededor de una pequeña mesa redonda de madera oscura, en un rincón de la cafetería de siempre.

   - Ya -respondía Miguel claramente resignado mientras tomaba un sorbo de café bien caliente, como a él le gustaba-. ¿Hasta cuándo vas a estar con la misma canción? Te vuelvo a recordar que eres un escritor de comedias y aventuras de Ciencia Ficción, sobre todo de comedias, y ese género no se premia; tú mismo lo reconoces cada dos por tres.

   - Es cierto pero, es lo que me gusta escribir; tengo sentido del humor, soy optimista y me encanta la fantasía, muy por encima de cualquier otro tema. No desearía tener que hacer una novela triste y gris para lograr ser reconocido.

   - No tienes porque hacerlo -afirmó Miguel dándole la razón-. Sin embargo, es muy conveniente tener un éxito sonado para que te conozcan. Es publicidad gratuita y la gente compraría después cualquier libro que tengas en el mercado. Basta tener un nombre. Es una pena pero, si no sales en televisión una vez o en prensa o en radio muchas veces, seguirás siendo un autor desconocido a expensas de que un productor te lea por casualidad y suene la flauta.

   - O que logre editar cientos de libros y me conozcan por pesado, ja, ja... -exclamó Raúl muy sonriente y cargado de ironía.

   - Entonces... ¿qué? -pregunto Miguel-. ¿Harás una obra barriobajera, de drogas, incesto o de un desamor clasista con final trágico sin originalidad? ¿O seguirás siendo un magnífico escritor sin  premios y con dificultades para llegar a final de mes?

   - Me lo pones difícil -dijo Raúl-. No. Es tentador escribir tragedias y lamentables historias cotidianas o invenciones sin credibilidad para que te den un galardón pero no, seré fiel a mi estilo. Tal vez algún día, alguien se a capaz de alzar la voz para reconocer una buena literatura, independientemente del género. Ojalá, Miguel.

   - Sí, ojalá."

 

   La verdad, es que pasa casi con cualquier disciplina profesional. Todos sabemos de ejemplos claros: en los Oscar de Hollywood a la mejor película, ¿Cuántas comedias han conseguido la estatuilla? Y los premios literarios no son una excepción. ¿Cuántas comedias han ganado alguno de los principales Premios de este país? ¿Porqué una comedia no puede ser una gran obra literaria? ¿Acaso un Jurado cree que lo serio es más culto? ¿Acaso una pintura negra barata, es mejor pintura que un amarillo fuerte de una primera marca, sólo por ser negra?

   Salvo que más de uno y de dos, abran sus mentes y se desprendan de sus corsés, ¿habrá que seguir siendo triste y gris?

 

Posted by Reyber at 01:38:26 | Permanent Link | Comments (1) |