El fascinante mundo del cómic
En mi primer poste, ya comentaba (con cierta tristeza interior por obligarme a escribir y terminar mi primer libro) que mis inquietudes son múltiples y variadas. Que me cuesta una barbaridad concentrarme en una actividad y lograr acabarla, antes de empezar otra completamente distinta; y es que, me gustan tantas cosas...
Una de ellas es, sin ninguna duda, los cómics. Cuando era más joven, los consumía con un devorador entusiasmo difícil de describir. Después de leer surtidos estilos y temáticas, me quedé prendado del mundo Marvel. Sí, el mundo de los superhéroes como Spiderman, los 4 Fantásticos, Thor, Dan Defensor, La Masa, el Hombre de Hierro, etc.

En España los empezó a editar, allá por los años 60, Ediciones Vértice (desaparecida en los 80) con unos fascinantes y misteriosos volúmenes de pequeño formato que me atraparon sin remedio, a pesar de que las ilustraciones eran en blanco y negro y la calidad de sus viñetas bastante mala (en ocasiones) porque sufrían retoques para ser encajadas en un tamaño que no era el original.
En las portadas ponía "Historias Gráficas para adultos", como si fuese una advertencia a los menores, un "mírame pero no me toques"; esto ya era un poderoso reclamo para los chicos de nuestra edad, que buscábamos pícaramente lo prohibido, aunque en mi caso, no me influyó en demasía, porque fue un detalle en el que no me fijé de inicio.
Todas las colecciones, en su primera serie, eran inmejorables. Todas te enganchaban y además, había otra curiosidad que los hacía enormemente deseados y buscados: las tiradas de cada ejemplar eran tan reducidas, que conseguir un número resultaba extremadamente complicado, toda una aventura. Funcionaba el boca a boca, de forma que iba a visitar en su hogar, incluso en diferentes pueblos, a personas que no conocía de nada, por el simple hecho que de llegó a mis oídos que tenía algunos ejemplares (cosa casi impensable hoy en día). Visitabas quioscos, mercadillos... Conseguir una colección era una proeza tal, que cruzaba los límites de tu entorno, llegando más allá de tus fronteras naturales (hasta donde podías llegar y volver en bici en un solo día). Cada número que rescatabas de algún lugar perdido, se convertía en un tesoro de incalculable valor.
En la actualidad, leo menos cómics que antes y básicamente, releo los mismos que tengo en mi poder desde hace años, para mí son los mejores. Las nuevas ediciones, se han alejado en exceso de sus fantásticos orígenes, perdiendo la frescura y sencillez de antaño, hasta el punto de que no me atraen de igual manera (será la edad también).
En cualquier caso, animo a todos a que descubráis vuestros mundos extraordinarios dentro de las páginas de un cómic.













Comentarios Recientes
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he visto que tienes un enlace a turismo
¿Quién es más feliz, el sab