Friday, March 23, 2007

Simplemente luz

 

   Como las bastas tierras del sur, donde la luz habita. Días sin fin que acaban sólo cuando ya cansado caes rendido en tu lecho, prisionero de extrañas y mágicas vivencias que nacen en tu mente prolongando el largo día. Época de primavera que alegra el alma aletargada por el pasado frío, que despierta a un luminoso nuevo amanecer… Renovadas ganas de vivir.

   Simplemente luz. Luz que invita a salir, a despojarse del exceso de ropaje, a pasear por cualquier lugar, a perderse un rato en aquella calle otrora oscura y que de nuevo da gusto admirar. El detalle de una antigua cornisa que ayer parecía no estar allí, y ahora destaca ante tus ojos. La ciudad parece maquillada, pintada de colores vivos como un juguete nuevo recién estrenado y los campos… los campos, floridos.

   Simplemente luz. La melancólica tristeza pretende emigrar a lugares más oscuros donde protegerse de la exuberante exaltación de lo pagano. A veces no lo consigue, y queda algo adormecida y arrinconada a la espera de una nueva oportunidad. Tiempo de fiestas que acallan los desgarradores gritos desesperados del tedio, sometido, derrotado. Renovados sonidos que envuelven el ambiente y recuerdan momentos alegres. Nuestro ser, por fin, es.

   Simplemente luz.

 

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Thursday, March 15, 2007

El cuarto de las ratas

 

  “Aquél día no fue muy propicio para mí cuando me entregaron el último examen de Lengua.

   - ¡Muy mal, Jacinto! -profirió mi “simpático” maestro-. Hace tiempo que no veía algo tan desastroso. A este paso tendré que comunicarlo al Director para que hable con tus padres. Al próximo cate, vas al cuarto de las ratas.

   Sólo agaché la cabeza, sentado en mi viejo pupitre de madera oscura, deseando que hubiese más suspensos en la clase para que yo no fuese el centro de atención. Efectivamente, había al fondo, tras la pizarra, una tétrica puerta cerrada con llave, que jamás había visto abierta. En los recreos, mis amigos y yo, hablábamos de ella como si se tratase del mismísimo umbral al infierno, mientras me comía mi bocata de salchichón con severo riesgo de atragantarme. Pedro, el más espabilado del grupo, decía haber entrado en una ocasión, también por haber suspendido repetidamente; contaba su historia con los ojos desencajados y nos tenía a todos atemorizados.

   - Estuve en ese cuarto una media hora -decía-, no se veía nada, no hay ventanas, sólo podía tocar las paredes hasta…

   - ¡Hasta qué! -interrumpían los compañeros ante la intencionada pausa que le imprimía Pedro a sus frases.

   - Hasta que toqué algo peludo y gordo, muy gordo. Grité y grité. Conseguí que me abrieran la puerta y salí de allí llorando. Yo creo que era una rata enorme; qué miedo.

   - Vaya, pues sí que tenemos que estudiar y aprobar -apostilló otro amigo-. ¿Te imaginas que esa rata tenga la rabia?

   - Sí, y si nos escupe, nos quedamos calvos también -dijo otro impetuosamente.”

 

   La verdad es que en ocasiones, cuando eres niño, se pasan verdaderos malos ratos. Eran otros tiempos; hoy en día a ningún profesor se le ocurriría meter a un alumno en el cuarto de las ratas (si se enterasen los padres…). Es otra historia más, de tantas que hemos vivido, que alimentan nuestros miedos a lo desconocido, a la oscuridad… Aunque crezcamos y nos hagamos maduros, seguimos mirando atrás aún sabiendo que no hay nadie, nos cuesta entrar en la cocina a oscuras (sobre todo si acabamos de ver “El exorcista”), y es que llevamos el miedo dentro de nosotros, aparte de razones instintivas, ancestrales, genéticas o cerebrales, forma parte de la sensación de estar vivo y somos muchos los que incluso lo buscamos, en ocasiones inconscientemente, como forma de diversión o excitación.

   En cualquier caso, que nuestros miedos sean siempre controlados y que no los tengamos que sufrir por males propios o de terceros.

 

 

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Wednesday, March 7, 2007

Mis películas de Ciencia Ficción

 

  “Se encontraron un día en el cine, después de varios años sin verse. Eran amigos de la infancia y habían compartido un sin fin de aficiones y aventuras.

   - ¡Hombre, gordo! -exclamó Miguel esbozando una amplia sonrisa-. ¿Cómo estas, tío?

   - ¡Miguel! ¡Cuánto tiempo! -replicó Juan gratamente sorprendido y abriendo los brazos para darle un arrumaco- Oye, lo de gordo sobra; hace mucho tiempo que perdí unos kilitos, ¿o no me ves?

   - Bueno, es la costumbre. La verdad es que tienes una figura estupenda -dijo mirándole de arriba a abajo-. Yo sin embargo, he puesto algo de peso. Hemos cambiado las tornas, ja, ja.

   - No es para tanto, Miguel. Y bien, ¿qué haces por aquí?

   - He venido con mi familia para ver una “peli” infantil. Ya sabes, ahora nuestros gustos están en segundo plano.

   - Yo vengo a lo mismo -respondió Juan con cierta resignación-. A nuestros hijos no les falta ya de nada. No sé si sabrán valorar las cosas como nosotros las hemos valorado. ¿Te acuerdas de nuestras “pelis” favoritas y cuando yo iba a tu casa a verlas en la tele y nos poníamos ciegos de pipas? ¿Y cuando pasábamos las tardes haciendo dibujos de los monstruos, platillos y robots en paisajes extraterrestres raros? Eran estupendas. Nos gustaban mucho las de ciencia ficción. A mi, me siguen encantando. Tengo varias en video.

   - Es cierto -apuntilló Miguel con la expresión de un chiquillo el día de Reyes Magos-. Cómo disfrutábamos con La guerra de los Mundos, Ultimátum a la Tierra, El Increíble Hombre Menguante, Planeta Prohibido… Ya no se hacen películas así.

   - Hay algunas modernas que están muy bien -dijo Juan-. Tienes que reconocer que son incluso mejores que las clásicas; mira por ejemplo Matrix. De todas formas, es indudable que aquellas historias en blanco y negro tenían algo. Yo también tengo varias de ellas en video y dvd; otras no las encuentro en el mercado y sin embargo, no tengo ninguna de las nuevas, salvo que me la hayan regalado.”

 

Ultimátum a la Tierra (1951)

   Estos dos amigos perdieron la noción del tiempo hablando sin tregua entusiasmados, hasta que sus olvidadas esposas los avisaron de que llegaban tarde y los bajaron de las nubes. Hubiesen estado horas recordando anécdotas y puede que hasta terminaran dibujando a aquel recordado bicho que sólo existe en su imaginación y al que ambos dieron forma (en ocasiones, en las películas clásicas estabas todo el rato en suspense, para terminar no viendo al monstruo en ningún momento).

   Pero eran inigualables, fantásticas, frescas, te hacían soñar como ninguna otra lo ha conseguido posteriormente. Tal vez sea, porque éramos más jóvenes y veíamos las cosas de otro modo, porque sabíamos menos de las cosas y todo era más intrigante, porque sentíamos de otro modo, porque no había tanto de todo como ahora y estabas menos saturado…

   Sea como fuere, esas películas permanecerán felizmente grabadas en mi recuerdo.

 

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Friday, March 2, 2007

Violencia en…

   Sí, como sevillano y ser humano, estoy triste por los hechos acaecidos en el último partido de Copa del Rey de fútbol entre Betis y Sevilla.

    Sí, hay que ser inconsciente para tirar cualquier objeto al campo, un campo donde aún siguen acudiendo padres con sus hijos.

   Sí, cobardes que se escudan en la muchedumbre para dar rienda suelta a instintos ya olvidados por personas de superior calado intelectual y cultural.

   Sí, gentes sin seso, con retraso y atrofia cerebral grave; gente no evolucionada que se convertirá en el nuevo eslabón perdido de la futura sociedad del saber, capaces de sentirse ofendidos por terceros que desconocen por completo, y actuar en forma desmedida y atroz, como si estuviese en peligro la integridad propia o de su familia.

   Sí, idiotas redomados que salvan diariamente al mundo en las tabernas, o en las reuniones de patio de colegio. Que suelen ser dos, o cuatro… y en ocasiones, cientos. Porque no fue un hecho aislado, se tiraron cientos de objetos desde diferentes partes del estadio y es que, al fútbol, cada vez más, asiste esa minoría de energúmenos.

   Sí, un encuentro terminará por convertirse en un foro de vándalos, desplazando a los verdaderos aficionados, que se conformarán con escuchar a su equipo por la radio.

   No, no es un problema de este ni de ningún otro deporte, es un problema mucho más profundo, de la sociedad, de los métodos de enseñanza tan permisivos, de unas leyes que defienden más al agresor que a la victima, de condenas que no se cumplen, de que te cueste el dinero defender tus derechos aún ganando el pleito… Estos indeseables tiran una botella en un estadio, a través de la ventanilla del coche, se ríen de un anciano que se cae, se pasan los semáforos…

  Sí, es un problema de la sociedad.

 

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Monday, February 19, 2007

La mentira de los anglicismos

 

“  Esa reunión de socios era muy importante, se decidía, nada más y nada menos, que la denominación de la empresa.

   - El nombre debe tener fuerza, mucha fuerza -dijo Raúl, el de mayor edad de los presentes.

   - Sí, pero demás, debe ser demostrativo de nuestra actividad -comentó el canoso y cuarentón Javier desde un extremo de la ovalada mesa de reuniones donde departían.- El cliente debe saber a qué se dedica la empresa, con sólo leer su nombre.

   - ¡Yo me inclino por “Direct Cake”! -exclamó el impetuoso David, el más joven del clan-. Es corto, tiene fuerza y da la impresión de gran empresa que…

   - Pero David -interrumpió Raúl-, ¿porqué utilizar un nombre en inglés? ¿Acaso nuestro idioma no tiene palabras para definirnos? Nosotros tenemos nociones de ese idioma, pero habría mucha gente que no lo entendería.

   - Eso no importa -respondió muy seguro-. La gente identifica un nombre con un producto y no hace falta que sepan lo que quiere decir. Mira empresas de éxito como “Beep” que vende ordenadores, o “Pull and Bear” de ropa…, y son empresas españolas, pero el nombre les da caché. Todo lo que sea en inglés gusta a la gente y hace negocio. Incluso en la vida cotidiana, no dejamos de usar palabras foráneas como nuestras: footing; zapping; manager…

   Finalmente, se procedió a una votación entre varias opciones, y se inclinaron por el “Direct Cake”. Meses después abrieron la primera tienda y continuaron con su expansión por todo el territorio nacional.”

 

   Estos empresarios llevaron a cabo su idea, y lograron abrir decenas de pastelerías con servicio a domicilio. ¿Acaso no hubieran triunfado de la misma forma con un nombre español? Yo creo que también, y puede que incluso les hubiese ido aún mejor (No lo podemos saber a estas alturas ¿verdad?).

   En todo caso, no puedo estar en contra de las positivas influencias exteriores en nuestro rico lenguaje para su mayor gloria pero, si estoy en contra del abuso, sobre todo, de palabras inglesas, porque para mí es como hincar la rodilla ante el vencedor. Nuestro Español ha perdido la batalla hace muchos años en la lucha por convertirse en el idioma de referencia mundial; y la culpa es en gran parte nuestra. Lejos de ser ególatras, nos hemos menospreciado sin piedad, dando superior valor a lo ajeno y más excelencia a palabras que muchos desconocemos.

   A veces, no sabes si paseas por Madrid o estás de tiendas en Londres, por no hablar de los anuncios de televisión.

   ¿Porqué somos tan estúpidos? No tengo mucha confianza en que esto cambie, así que viviré con ello, aunque a título personal, siempre intento no usar anglicismos en mis frases y evitar comercios y artículos que no estén plenamente en español (cosa harto difícil).

   Es mi granito de arena en defensa de mi cultura.

 

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Tuesday, February 13, 2007

Te quiero

 

   ¿Resulta empalagosa la reiteración de un te quiero? Tal vez sí, pero no por ello deja de ser gratificante. Hay miles de formas de expresarlo y sin embargo, como decir te quiero, no hay nada comparable. Cuántos bellos poemas escritos nos trasladan a otra dimensión… Sí, es hermoso decir te quiero, es hermoso cuando se siente, cuando se vive, cuando se comparte. Es como un sustento que te da vigor, te ayuda a levantarte tras cada amanecer y hace soportar mejor la lucha…, te hace ganar y te insufla valor.

   Vives con ello casi sin apreciarlo, sabes que está ahí, que no te abandona… y te sientes reconfortado, protegido…, amparado. Y no hablo de amor pasional o del primero, que es también maravilloso, pero pasajero, hablo de amor sincero…, el que persevera toda una vida, el verdadero.

   Y digo te quiero, te quiero y te quiero, no por ser catorce de febrero; que te lo diré hoy, mañana…, y nada a cambio espero.

 

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Sunday, February 11, 2007

Ni a un palmo de la nariz

 

   Inundado por magníficas sensaciones, avanza con paso firme el impresionado viajero que, cruzando tierras extrañas, admira el sin par paisaje. Verde intenso sobre escarpados montes que se pierden en un difuminado e interminable celeste; luz que lo impregna todo y dibuja en el horizonte el contorno de una nueva ciudad.

   En su deteriorada pero robusta y sabia maleta, ya no caben más pegatinas, más firmas ni agradecidos saludos. Los diferentes textos en innumerables idiomas se fusionan con armonioso desorden; parece que se entendieran a la perfección y se dieran la mano en un gesto de amistad y global confraternidad.


    El viajante, disfruta una vez más de su nuevo hallazgo: se relaciona con las afables gentes del lugar a pesar de su distinta lengua; apacigua su hambre con los sabrosos nutrientes autóctonos; descubre el arte que encierra sus museos; la bella arquitectura de sus edificios históricos; las costumbres más arraigadas… Y como en tantos otros espléndidos sitios que visitó con anterioridad, hace amigos y continúa in crescendo su espíritu e intelecto de cultura y sabiduría.

    Y cuanto más vislumbra… más se apena su alma, más llora su sensata justicia y más se aflige por los pueblos que se confinan en sí mismos; por los que defienden lo suyo como si fuese lo mejor de nuestro hermoso y diverso planeta, sin apreciar ni conocer las maravillas que habitan más allá de lo que son capaces de abarcar con su vista. Pueblos faltos de sapiencia que terminan colmando ese vacío con inconsciente odio y receloso ego que, en demasiadas ocasiones desemboca en vanos enfrentamientos e inútiles guerras, llevando la desdicha a sus familias.

    Pueblos y gentes incapaces de ver ni a un palmo de sus narices.  

 

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Thursday, February 8, 2007

Volveré a levantarme

 

   Cuántas noches de sempiterna soledad. Tengo frío si me desarropo, y me hierve la sangre con sólo cubrir mi cuerpo con esa ligera sábana blanca de un antiguo ajuar. No es fácil conciliar el sueño en sitio extraño, aún cansado y sin nadie a quien poder hablar. Mil pensamientos invaden mi mente, casi los puedo contar; unos claros como las primeras horas de la mañana y otros grises como vivencias que me empeño en olvidar y, ¿para qué? Volverá a rayar el alba sin remedio y afortunadamente. Descansado o no, me tendré que levantar de nuevo, como cada día, y veré la vida acontecer; participando de ella, a veces, llevado por el azar; otras (no tantas) mediante sabia y meditada decisión, pero siempre involucrado.

   Sólo espero no errar en el empeño ni caer en el desánimo, porque mi vida ya no es mía; porque tengo y debo tener destino, luchar por ello, por la felicidad…

   Seguiré levantándome cada nuevo amanecer, y exhortado a que mis pensamientos sean más claros y menos grises. Conllevar mis momentos de clausura para aprender a disfrutar mis instantes de séquito.

 

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Sunday, February 4, 2007

Cambio climático

 

   “- ¡Anda ya! -decía Pedro muy seguro al tiempo que se terminaba un sorbo de café-. Todos los años escuchamos lo mismo ¿no? ¿Qué decían al año pasado? ¿Te acuerdas? “esta siendo el verano más caluroso de los últimos 30 años” e igual cuando era invierno. Esto quiere decir que hace treinta años hizo tanto calor o más, que ahora.

   - Eso es verdad -contestaba su también canoso amigo Fidel-, pero debe ser cierto lo del calentamiento del planeta, de lo contrario ¿a qué viene tanta reunión de líderes mundiales y tanto protocolo de Kyoto?

   - Bueno, algún interés debe haber detrás de eso que dices, porque yo no creo que el cambio climático sea a consecuencia de nuestras emisiones de gases a la atmósfera ¿sabes? Yo al respecto tengo una teoría.

   - ¿Ah, sí? -pregunto Fidel interesado-. ¿Y cuál es?, si se puede saber.

   - Quien haya estudiado algo sobre el Cosmos o vea documentales de vez en cuando, sabe que el universo es algo vivo; las estrellas nacen, viven durante un tiempo y mueren. Las enanas blancas o las novas, no son más que diferentes etapas de una misma estrella en su camino hacia la muerte.

   - Sí, eso lo he visto yo también -interrumpió Fidel queriendo aparentar amplios conocimientos en la materia.

   - ¡Venga hombre, déjame terminar! -replicó Pedro de inmediato con expresión conciliadora-. Igual que las estrellas, los mundos y las galaxias también están vivos, entonces ¿porqué pensar que deben permanecer siempre igual? No es razonable.

   - ¿Qué quieres decir? -volvió a interrumpir Fidel mostrándose más interesado.

   - Pues que, nuestro mundo desde que nació, no ha dejado de evolucionar ¿Crees que desde que se formó la Tierra, hasta que aparecimos nosotros, la raza humana, la temperatura ha sido siempre la misma? Seguro que no. De hecho hemos tenido varias glaciaciones, sobre todo en el periodo del Pleistoceno…

   - ¿Y eso qué es, Pedro?

   - No puedo explicártelo todo: es un periodo antiguo, anterior al Cuaternario; es del cual datan los fósiles de los organismos llamados “modernos”. En fin -continuó-, las glaciaciones fueron dejando de existir con el paso del tiempo, aumentando la temperatura de la Tierra en unos 10 grados, y el hombre aun no existía, mucho menos los coches o las industrias ja, ja, ja -rieron ambos-. Por ello, pienso que si, efectivamente, hay un calentamiento global, es por la propia evolución de nuestro planeta, que tiende a este calentamiento de forma natural.

   - Tiene mucho sentido lo que dices pero, sea como sea, nunca lo sabremos porque antes estaremos calvos.

   - Eso es verdad. Ja, ja, ja.”

 

   ¿No piensas igual que Pedro? Yo sí, de hecho hay interesantes teorías sobre este tema, una de ellas es del astrónomo yugoslavo Miltutin Milánkovich, que propugnó en los años 20 y los 30 las causas astronómicas para explicar las glaciaciones y con ello, cambios de temperatura terrestre, que tienen que ver con las traslaciones y rotaciones de los planetas. En base a esto, surgieron nuevas teorías posteriores.

   ¿Has mirado hacia abajo desde un avión? Sólo se ve tierra o mar; los núcleos de población no se aprecian, por lo cual, tantos humos no produciremos en comparación con la extensión del planeta como para afectar a la atmósfera hasta el punto de cambiar el clima, ¿no?

   El debate sigue abierto ¿verdad?

 

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Sunday, January 28, 2007

El felicino: La medida de la felicidad

 

   Se dice que las gentes con más retraso cultural (menor conocimiento de las cosas), suelen ser las que disfrutan de un mayor nivel de eso que llamamos “felicidad”. Y es posible que así sea; cuando crees que lo que tienes es prácticamente todo lo que puedes poseer, no ambicionas otras pertenencias o actividades y, la falta de dicha ambición, favorece la plena aceptación de tu entorno y las circunstancias que rodean tu existencia. ¿Es posible que una familia de una tribu amazónica, sea más feliz que otra europea?

   Nosotros estamos a la última en avances técnicos y tenológicos de todo tipo y tenemos magnos recursos para hacer llegar la Cultura a todos nuestros rincones de población. Obligados a mantener un estresante ritmo de vida para lograr, no lo necesario para vivir con dignidad y suficiencia, sino para irnos de vacaciones a ese exótico país que tanto nos gusta, para disfrutar de la última gran producción de nuestro actor preferido en el recién y flamante adquirido cine en casa, o para tener el más completo y guapo móvil multimedia del mercado. Nosotros sí tenemos ambiciones más allá de nuestras necesidades y ¿eso nos hace menos felices?

   ¿Cómo se puede medir la felicidad? Se miden las distancias, los volúmenes, pesos, densidades, últimamente se miden hasta las mentiras pero, la felicidad… Hay quien la mide por la cantidad de riqueza material, otros por la belleza moral o por la cantidad y calidad de familia y amistades; también están los que piensan que debe existir de todo un poco. El caso es que no hay una unidad de medida para esta materia ¿Tal vez habría que inventarla? ¿Qué os parece “felicino”? Podríamos establecer unos baremos de forma que a diferentes cuantías de “felicinos”, se establecerían diferentes estadios de felicidad, por ejemplo: de 0 a 30 se es infeliz; de 31 a 60 se es moderadamente feliz; de 61 a 90 se es feliz; y desde 91 en adelante, se esta en la gloria. Para medir el “felicino” se instaurarían asimismo, unas normas como podrían ser: tantas unidades por volumen de pertenencias; otras tantas por falta de enfermedades o desgracias familiares sufridas, etc, etc.

   ¿Quién sabe? Si pudiéramos medir nuestra felicidad, igual seríamos felices simplemente alcanzando la medida de 72 fl (“felicinos”), porque así esta marcado en el baremo. Seguro que mucha gente así lo sentiría, y se estaría haciendo con ello un bien a la sociedad. Hay que tener en cuenta que nos movemos por la publicidad y por influencias externas que nos hacen perder los verdaderos valores de todo lo que nos rodea (Y sólo sobre esto, se podría escribir un libro).

   Personalmente, creo la felicidad es un estado de ánimo absolutamente subjetivo e inmedible, y que las personas equilibradas, lo saben; y por ello, disfrutan de cada momento que les brinda la vida, sin necesidad de haber estado a las puertas de la muerte para darse cuenta de la importancia de la existencia. Desgraciadamente, estamos muy lejos aún de que nuestra sociedad y nuestro mundo, avancen en este sentido y logren este equilibrio. Hasta ese lejano y esperado futuro, al igual que los efectos de la Religión para muchos, puede que no fuese mala idea crear el “felicino”.

 

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